A mediados de la última década del siglo XX, las niñas se peinaban, se hacían trenzas, se maquillaban y jugaban a las novelas en la casa de las muñecas con sus Barbies y Kens. Los niños, por otro lado, eran los que menos pensaban en cosas como el amor ya que los corazones y el sentido de enamorarse nos parecía una cosa algo repugnante. Es mas, ignorábamos aquellos sentimientos mientras jugábamos a los Hot Wheels, al Game Boy al Nintendo/PlayStation a los Taps o a las cartas de monstruos. Fue en aquellos entonces, durante a mediados de los 90's, cuando apareció un hombre con una guitarra suya. Desenfadado con el mundo y con un mensaje simple para un público objetivo joven-adulto: "Enamorense". Lo que este hombre que acabada de terminar su década veinteañera no iba a saber, es que sus movidas canciones de amor también se dirigirían de manera resbalosa a una generación que para ese entonces, el amor no era cosa de este planeta. Claro, a excepción del amor hacia nuestros padres. Aquel hombre de música muy escurridiza se hacía llamar Pedro Suárez-Vértiz. Para mí, el hombre responsable del soundtrack de mi infancia y tengo por seguro que el de muchos de ustedes.

Mis primeros recuerdos a la mente llegarían en 1995. Fue en esa época (aunque la canción saldría al aire antes en 1993) cuando en las radios sonaría una música que trataba de un hombre que se veía a sí mismo echado en una cama. Que se elevaba hasta el fin y escuchaba una 'voz en silencio'. Mi ingenuidad infantil no entendía el significado de la canción (la cual era de un hombre en coma a punto de encontrarse con la mismísima muerte). Sin embargo, recuerdo con firmeza haber estado en el carro o en casa cantando esa clase de canciones un poco místicas.
Como decía al principio, el mensaje de Pedro parecía simple: "Enamorense". Y lo comprendí cuando durante en aquellas épocas, el grandioso músico peruano sacó una canción en donde narra un amor que al comienzo, parecía platónico; hasta que después de una serie de llamadas un poco cursi, se descubriría que el amor correspondía. Admito que gracias a mi sentido infantil e inmaduro, sentía un poco de asco por la canción. Aunque a la vez, me volvía loco con el tema y no podía evitar cantarlo también.
Apuesto a que sus padres también eran los que ignoraban las letras de las canciones como los míos. (Al menos que sus padres hayan sido músicos o poetas también). Fue en esa época la primera vez que escuché un tema con un contenido sexual tan alto, que era muy difícil entenderlo. Hago una pregunta a todos los padres de los jóvenes de nuestra generación: ¿Cómo un auto se movería como una rana? ¡Explíquenme por favor! Aunque debo admitir que el tema de la canción nos volvía locos de atar y no podías evitar saltar en tu carro y convertirlo también en tu rana mientras disfrutabas de las melodías. Parece que para aquel entonces, no se si Pedrito se haya olvidado de poner el anuncio de "No apto para menores de edad". Ja ja ja.
Papá y mamá también se olvidaron de taparme los oídos cuando en 1996, teniendo yo mis 4 añitos de edad, el desenfrenado músico, le hizo un homenaje a los protuberantes atributos pectorales a la mujer. Con un tema que puso a saltar a casi todo el Perú, incluyéndome, Pedró se haría conocido por todas las edades con esta canción.
Pero comprendo que la mejor época que viví con Pedro fue en 1999, durante mis primeros días del Kindergarten. Durante aquella época, las movilidades se volvían locas cuando en las radios sonaba un tema que trataba de lo loco que se está volviendo este planeta. Desde desnudar intencionalmente a una mujer, hasta llegar a la promiscuidad total con un poco de clases dadas desde la televisión. Era la degeneración de 1999, la degeneración actual que me hizo brincar de locura con la gente de la movilidad. Fue con ese álbum que también llegaría un tema un poco triste que inauguraría la década del 2000. Aquel tema me hizo entender lo que es una decepción amorosa, pese a que enamorarse seguía siendo un tema pestilente para mí.
"Quiero encontrar otra persona como tu. De no hacerlo, no amaré nunca más", decía el mensaje.
A continuación, y para finalizar, otro error paternal con no taparme los oídos. Un tema escrito que también nos puso a saltar y aplaudir. Con un tema que narraba que después de una noche de un sinfín de tragos y excesiva promiscuidad con las mujeres, un hombre sufre de una resaca total, sin saber en donde está parado y cómo se siente. ¿Será que en ese entonces, habrán empezado ahí las curiosidades con saber los efectos que daba el alcohol?
En conclusión, los 90's en el Perú serían los años del incomparable Pedro Suárez-Vértiz. Enamoradizo, desenfadado y poético al 100%, es el responsable de que nos levantemos de la silla del carro o movilidad y nos paráramos a aplaudir. Para cerrar quiero llevarlos a finales del 2004 cuando a mis 11 años de edad, y cerrando mi infancia. Uno de mis ídolos musicales sacó un tema que identificaría a todos los peruanos residentes en el extranjero que sufren de nostalgia al recordar su lindo país de 3 regiones.
Mis primeros recuerdos a la mente llegarían en 1995. Fue en esa época (aunque la canción saldría al aire antes en 1993) cuando en las radios sonaría una música que trataba de un hombre que se veía a sí mismo echado en una cama. Que se elevaba hasta el fin y escuchaba una 'voz en silencio'. Mi ingenuidad infantil no entendía el significado de la canción (la cual era de un hombre en coma a punto de encontrarse con la mismísima muerte). Sin embargo, recuerdo con firmeza haber estado en el carro o en casa cantando esa clase de canciones un poco místicas.
Como decía al principio, el mensaje de Pedro parecía simple: "Enamorense". Y lo comprendí cuando durante en aquellas épocas, el grandioso músico peruano sacó una canción en donde narra un amor que al comienzo, parecía platónico; hasta que después de una serie de llamadas un poco cursi, se descubriría que el amor correspondía. Admito que gracias a mi sentido infantil e inmaduro, sentía un poco de asco por la canción. Aunque a la vez, me volvía loco con el tema y no podía evitar cantarlo también.
Apuesto a que sus padres también eran los que ignoraban las letras de las canciones como los míos. (Al menos que sus padres hayan sido músicos o poetas también). Fue en esa época la primera vez que escuché un tema con un contenido sexual tan alto, que era muy difícil entenderlo. Hago una pregunta a todos los padres de los jóvenes de nuestra generación: ¿Cómo un auto se movería como una rana? ¡Explíquenme por favor! Aunque debo admitir que el tema de la canción nos volvía locos de atar y no podías evitar saltar en tu carro y convertirlo también en tu rana mientras disfrutabas de las melodías. Parece que para aquel entonces, no se si Pedrito se haya olvidado de poner el anuncio de "No apto para menores de edad". Ja ja ja.
Papá y mamá también se olvidaron de taparme los oídos cuando en 1996, teniendo yo mis 4 añitos de edad, el desenfrenado músico, le hizo un homenaje a los protuberantes atributos pectorales a la mujer. Con un tema que puso a saltar a casi todo el Perú, incluyéndome, Pedró se haría conocido por todas las edades con esta canción.
Pero comprendo que la mejor época que viví con Pedro fue en 1999, durante mis primeros días del Kindergarten. Durante aquella época, las movilidades se volvían locas cuando en las radios sonaba un tema que trataba de lo loco que se está volviendo este planeta. Desde desnudar intencionalmente a una mujer, hasta llegar a la promiscuidad total con un poco de clases dadas desde la televisión. Era la degeneración de 1999, la degeneración actual que me hizo brincar de locura con la gente de la movilidad. Fue con ese álbum que también llegaría un tema un poco triste que inauguraría la década del 2000. Aquel tema me hizo entender lo que es una decepción amorosa, pese a que enamorarse seguía siendo un tema pestilente para mí.
"Quiero encontrar otra persona como tu. De no hacerlo, no amaré nunca más", decía el mensaje.
A continuación, y para finalizar, otro error paternal con no taparme los oídos. Un tema escrito que también nos puso a saltar y aplaudir. Con un tema que narraba que después de una noche de un sinfín de tragos y excesiva promiscuidad con las mujeres, un hombre sufre de una resaca total, sin saber en donde está parado y cómo se siente. ¿Será que en ese entonces, habrán empezado ahí las curiosidades con saber los efectos que daba el alcohol?
En conclusión, los 90's en el Perú serían los años del incomparable Pedro Suárez-Vértiz. Enamoradizo, desenfadado y poético al 100%, es el responsable de que nos levantemos de la silla del carro o movilidad y nos paráramos a aplaudir. Para cerrar quiero llevarlos a finales del 2004 cuando a mis 11 años de edad, y cerrando mi infancia. Uno de mis ídolos musicales sacó un tema que identificaría a todos los peruanos residentes en el extranjero que sufren de nostalgia al recordar su lindo país de 3 regiones.
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